¿Qué pasa en Argentina con la Playstation Mini?

Cientos de miles de gamers – sobre todo, retrogamers -, seguramente quedaron fascinados al enterarse de la noticia que fue furor en todos los medios a nivel mundial, incluyendo los no específicamente dedicados a video juegos. Al igual que Nintendo con sus pequeñas y renovadas de NES y SNES respectivamente; Sony impacta profundo en la nostalgia de todos los que en algún momento disfrutamos los 32 Bits como parte de nuestra infancia o adolescencia. Un marketing efectivo y con el tiempo necesario como para freír el cerebro de acá al verano, cuando finalmente haga su presentación. Hasta acá, todo fantástico.

Lamentablemente, en un país con una economía tan nefasta como el nuestro, la alegría del público es a medias. La especulación constante no solo por la calidad del producto, si no por sus capacidades técnicas y los juegos que incluirá (aunque tenga juegazos del calibre de Final Fantasy VII, Ridge Racer Type 4 o Tekken 3), terminan formando un cocktail que en vez de servirse frío, se sigue calentando con un último ingrediente: el precio.

Oficialmente, el valor de venta para su lanzamiento es de 100 dólares, lo que al cambio del día de hoy significaría unos $ 3900 a $ 4000. Pesos más, pesos menos. Por supuesto que a esto hay que sumarle los agradables impuestos aduaneros, actualmente ascendientes al 50% del valor. Es decir, $ 2000 más. Considerando que el envío sea gratuito por que soy súper positivo, la consola podría desembarcar en nuestros lares por un valor aproximado de $ 6000 a $ 6500. Pesos más, pesos menos por las maravillas de la inflación. ¿Y qué pasa con los resellers particulares? probablemente menos de $ 8000 sea un valor casi imposible. ¿Y los grandes retailers? probablemente $ 10000. ¿Conclusión? y… pagar tanto, duele.

Pero no duele por las capacidades de la consola, por ser un objeto coleccionable o por ser un mal sistema. Duele por que por mucho menos de ese valor, podemos conseguir una versión original del sistema y en caso de tener chip, agregarle toneladas de copias o réplicas para proporcionar horas de diversión ilimitadas.

Dependerá entonces cuán fanático – o no – seas de este sistema para obtener una reedición que probablemente juegues menos de 2 horas y la vuelvas a poner en su caja por que queda linda a nivel decorativo. Como suelo opinar en estos casos, la compra me parece copada desde el punto de vista coleccionable, pero a nivel gamer – es decir, brindándole un uso moderado a intensivo -, apuntaría a intentar obtener uno de los tantos sistemas originales que pululan desde hace 25 años y realmente sentir la nostalgia como se debe, incluyendo la desesperación por si la máquina nos llega a leer el CD que le colocamos.

 

 

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